Sabores de la Bética

33.00 IVA Incl.

ARQUEOFOODTOUR MONASTERIO SAN ISIDORO DEL CAMPO – CONJUNTO ARQUEOLÓGICO DE ITÁLICA. SANTIPONCE (SEVILLA).

INFORMACIÓN Y DESARROLLO DE LA ACTIVIDAD:

  • Punto de encuentro: Patio de los Naranjos del Monasterio de San Isidoro del Campo (Santiponce). Avda de San Isidoro del Campo, 41970, Santiponce.
  • Jueves a Sábado, de 11:00 a 14:30 h.
  • Duración: 3,5 horas
  • Público recomendado: Todos los públicos.
  • Nº Participantes: Grupos de 10 a 30 personas
  • Tarifas individuales: 33 €. 
  • Tarifas de grupo: A partir de 15 personas. 29. Es necesario reserva con 50% importe del grupo por anticipado. 

INFORMACIÓN, CONTACTO Y RESERVAS.

  • Manuel León Béjar
  • 661308787
  • arqueogastronomia@gmail.com

Agotado

SKU: EXP0004 Categoría:

Descripción

ITINERARIO “SABORES DE LA BÉTICA”

El Monasterio de San Isidoro del Campo fue fundado en el año 1301 por Alonso Pérez de Guzmán y María Alonso Coronel en un lugar cercano a las ruinas de Itálica donde, según la tradición, fue enterrado San Isidoro de Sevilla, y desde entonces ha estado bajo la administración espiritual y temporal de diferentes órdenes religiosas, cistercienses, ermitaños jerónimos y Orden de San Jerónimo, que han dejado su impronta tanto en la construcción como en la decoración del recinto.

 En 1432 los ermitaños jerónimos de Fray Lope de Olmedo sustituyeron a los cistercienses y llevaron a cabo una profunda reforma en el Monasterio que se reflejó en el concepto de vida monacal y sustancialmente en la decoración. A mediados del siglo XVI surge un foco religioso de carácter reformista en Sevilla, en el que participaron los frailes de este Monasterio, que llevó al encarcelamiento de varios monjes y a la huída de otros fuera de España, entre ellos Casiodoro de Reina, autor de la primera traducción de la Biblia a la lengua castellana, conocida como Biblia del Oso. Tras estos episodios Felipe II ordenó la fusión de la congregación con la Orden jerónima.

En este singular monasterio fortaleza, con doble iglesia, se yuxtaponen el estilo gótico con claras influencias del Languedoc y el mudéjar, en el que es visible la tradición almohade. Frente a la austeridad cisterciense, el monasterio jerónimo se decora con pinturas murales que conforman posiblemente uno de los conjuntos más notables de toda España.  El Monasterio fue ampliándose y enriqueciéndose con los siglos, llegando a contar con una torre, una espadaña, cinco claustros y, junto a las dependencias monacales, la procuraduría, la hospedería y las instalaciones agropecuarias propias de estas instituciones que pretendían ser autosuficientes. En torno al Claustro de los Muertos se articulan las dependencias del núcleo medieval: iglesias, refectorio, sacristía, sala capitular, etc.

Durante el Barroco, este núcleo medieval se transforma con retablos (destacan los dos expuestos al público de Martínez Montañés), sillería, nuevas pinturas murales y bóvedas de yeso.

Sus propiedades eran muy numerosas e incluían la población de Santiponce, ubicada originariamente a orillas del Guadalquivir hasta que fue destruida por una riada en 1603, que provocó el traslado de la población a las ruinas de Itálica, lo que dio lugar al actual asentamiento.

La ciudad romana de Itálica, ubicada en el Bajo Guadalquivir, a medio camino entre Sevilla (Hispalis) y Alcalá del Río (Ilipa), en la actual Santiponce, muy próxima a las rutas que conectaban con la zona de explotación minera de la Sierra Norte de Sevilla y Huelva. Desempeñó un importante papel estratégico, tanto en lo político-militar, como en lo económico, durante el Alto Imperio Romano. Prueba de ello es que llegó a ocupar una superficie aproximada de 52 hectáreas.

Los orígenes del Conjunto Arqueológico de Itálica se remontan al año 206 a.C., cuando el general Publio Cornelio Escipión, en el contexto de la segunda Guerra Púnica, derrotó a los cartagineses en la Batalla de Ilipa y estableció un destacamento de legionarios en el Cerro de San Antonio, lugar donde ya existía una población turdetana desde el siglo IV a.C. Si bien al principio ambas comunidades convivieron en este espacio próximo al Guadalquivir, pronto el elemento romano impuso sus modos sociales y políticos. En la segunda mitad del siglo I a.C. la ciudad adquiere el estatuto municipal y, pasado el tiempo, durante el gobierno del emperador Adriano (117-138 d.C.), el de colonia, con lo que se equipara administrativamente a la metrópoli.

Itálica fue cuna de los emperadores Trajano y Adriano, y punto de origen de buena parte de los senadores de la época. Además, buena parte de sus acaudalados habitantes controlaban la producción de alimentos como vino, aceite y salazones y el tráfico comercial marítimo que conectaba Hispania con Roma, el epicentro del imperio.

En la Gastronomía Romana, las técnicas culinarias más utilizadas fueron el hervido, las fritura con aceite de oliva, el asado, el guiso, y el empleo del vino y del garum en “alta cocina”. La costumbre social en torno a la mesa era comer recostados sobre su lado izquierdo en torno al triclinium, y a la sigma, en época tardía.

La romana era una cocina seleccionada, que reúne los productos más exquisitos del imperio, como aceite hispano y de Dalmacia, garum sociorum, vinos itálicos, animales y vegetales apreciados, especias costosas, etc.

Partiendo de estos ingredientes seleccionados, en Roma se desarrolla una cocina elaborada, que utiliza técnicas sofisticadas, recurriendo a las salsas y buscando la palatabilidad, el equilibrio y la contundencia sensorial.

Es por ello, que nuestra intención es desarrollar una actividad de base científica y divulgativa para que el público pueda conocer de primera mano, a través de la cata de los productos desarrollados mediante investigaciones científicas y empresas spin off de las universidades de Cádiz y Sevilla, cómo se elaboraban el aceite, los lácteos, el vino y el garum en época romana, dónde se procesaban y producían estos alimentos, y a qué sabían los alimentos hace 2.000 años en la Hispania romana.

Itálica cuenta con una singularidad única y excepcional, un rico patrimonio histórico arqueológico relacionado con la tecnología culinaria y las industrias de transformación de alimentos. Es por ello en que la novedosa experiencia de AQUEOFOODTOUR que se estrena en dicho conjunto arqueológico, abordará los principales espacios patrimoniales de la ciudad relacionados con la temática, para culminar en un espacio gastronómico donde tendrá lugar la fase sensorial del Arqueofoodtour “Sabores de Itálica”. 

En el transcurso del itinerario, además de explicar el sistema de producción de los alimentos, y descubrir la asombrosa tecnología culinaria ya existente en la época, los asistentes podrán degustar algunos de ellos, como vinos, garum, embutidos, panes y quesos elaborados con técnicas y productos de época alto-imperial romana y medieval en una cata maridaje científica.

Al al final del recorrido, completaremos la experiencia en un espacio gastronómico de Santiponce, completando la experiencia en el plano sensorial, atendiendo a la modalidad de Food Tour. El grupo se desplazará fuera del Conjunto arqueológico de Itálica para disfrutar de una cata técnica de alimentos y vinos consumidos en época romana, dirigida por Manuel León Béjar de Baetica Columela – Arqueogastronomía, donde se explicará su proceso de producción y la tecnología enológica y alimentaria de la época, tales como el uso de la madera en la fermentación, crianza y oxidación de los vinos o el descubrimiento del sulfuroso como conservante, entre otros avances. Los productos que se catarán, serán los siguientes:

 

ORDEN DE CATA TÉCNICA DE ALIMENTOS DE ÉPOCA ROMANA

  • MULSUM. En su esmerado proceso de elaboración se procedía a realizar una segunda fermentación con miel, y se servía para acompañar el aperitivo previo a los grandes banquetes, la Gustatio.
  • SANGUIS. Su nombre, “Sangre” en latín hace referencia a su color y a que es un vino macerado con pétalos de rosas, de elegante color y sutil aroma.  Estos vinos, macerados con pétalos de flores naturales hacían las delicias de los comensales de los banquetes romanos.
  • VINO CISTERCIENSE RESERVA. Producción limitada y numerada. La Orden de San Benito y la Orden del Cister recogieron la herencia de la vitivinicultura romana, especializándose en la producción del vino y mimaron las producciones enológicas, necesarias para las celebraciones eucarísticas. De su saber y de las innovaciones aplicadas en el Renacimiento, junto con la herencia tecnológica romana, nació la enología moderna. Secularmente, ordenes como la Benedictina o la propia orden el Cister, con el fin de asegurar el uso del vino en las celebraciones litúrgicas cristianas, fueron las que recogieron el testigo de la Roma tardo-romana, convirtiendo sus monasterios en auténticas cellas vinarias y recogiendo la tradición vitivinícola del mediterráneo clásico.
  • HIDROMIEL. Una de las bebidas más antiguas de todos los tiempos, consumida ya en la antigua Grecia, por los pueblos Germánicos en las latitudes en las que no podía realizarse el cultivo de la vid.    

MARIDAJE:

    • Queso CASEUS COLUMELA, producido mediante tratados de conservación de quesos de Columela, del s. I d.C.
    • Embutidos reproducidos con recetas alto-imperiales romanas.
    • Mousse de garum
    • Pan de farro y eekorn, realizado mediante tratados de época medieval y romana.
    • Mousse de garum, la salsa mítica romana consumida desde época romana hasta época alto-medieval.

ITINERARIO:

1) Visita guiada al Monasterio San Isidoro del Campo:

  • Acceso Iglesias y Coro.
  • Acceso sacristía y Sala Capitular.
  • Acceso Capilla del Reservado.
  • Acceso Claustro de los Muertos y celdas planta baja.
  • Acceso Refectorio.
  • Acceso parcial Claustro Evangelistas.
  • Servicios no incluidos. No accesibles al público:
  • Acceso hospedería.
  • Acceso Claustro Contrarreforma.
  • Acceso Planta alta Monasterio.

2) Visita guiada al Conjunto Arqueológico de Itálica (CAI):

  • Acceso Anfiteatro.
  • Acceso nova Urbs.
  • Termas Mayores.
  • Casa de la Exedra.
  • Casa de los Pájaros.
  • Casa del Planetario.
  • Casa de Neptuno.
  • Murallas y Cardo Máximo.
  • No incluye el acceso al Teatro Romano ni a las Termas Menores del Foro.

3) Cata – maridaje de 5 vinos y productos romanos – medievales reproducidos científicamente en las inmediaciones del Conjunto Arqueológico de Itálica (CAI).

IDIOMAS

Español / ingles. Itinerario interpretativo guiado.

ACCESIBILIDAD:

Transporte público

Autobuses de línea M-170A y M-170B (empresa Damas): Sevilla –
Santiponce.

Horarios y recorridos:

Línea M-170A (express).

Línea M-170B 

Dirección Sevilla – Santiponce: estación Plaza de Armas, Parada en la puerta del Colegio Público Josefa Frías. Avda. de Extremadura (Santiponce).

Dirección Santiponce – Sevilla: Parada en la puerta del Conjunto Arqueológico de Itálica (Santiponce).

Transporte Privado:

Salida de Sevilla en dirección a Mérida, por la carretera N-630. El Monasterio de San Isidoro del Campo y el Conjunto Arqueológico de Itálica se encuentran a 9 Km. de Sevilla.

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